Hubo una aventura cinematográfica en los ochentas, bueno, para ser justos en realidad hubo un morongazal, que en mayor o menor grado quisimos vivir. Solo por mencionar unos ejemplos, yo aun sueño con disparar los cañones del Halcón Milenario (esta parte en realidad es de los 70s pero por la edad la vi hasta los 80s), o conducir un speeder a toda máquina por los bosques de la luna Santuario de Endor. Aun hoy sigo tratando de perfeccionar mi técnica para la patada de la grulla, o estoy convencido de que podría manejar un Cadillac en retroceso por media ciudad sin estrellarme, para acto seguido irme de parranda con Heather Graham, sin olvidar que todavía me veo tocando Johnny Be Good en 1955.
Pero de entre todas esas aventuras, hay una que resalta a mi absurda manera de verlo, por ser la aventura por excelencia que todos quisimos vivir. La mezcla perfecta de ingredientes, una situación desesperada, los verdaderos amigos para apoyar y una fantasiosa y única solución posible a la cual aferrarse como a un clavo ardiente.
A ver si adivinan a cual de las aventuras ochenteras me refiero, aunque ya se lo deben estar imaginando, Sí con la cantidad abrumadora de datos que les voy a dar no adivinan, es que o no fueron niños/adolescentes en los ochentas o a saber donde putas estuvieron metidos. Pero un buen ochentero debería poder gritar con entusiasmo el nombre de la película a la que me refiero después de leer como mucho, las primeras dos pistas. Allí van, lean pues.
¿Cindy Lauper? ¿Uno de los hermanos Fratelli cantando aquella de “Unaaaa furtiiiiva lágrimaaaaaa”? ¿Sloth? ¿La barriga de Chunk? ¿Los inventos, en particular los tennis lanza-aceite de Data? ¿Astoria? ¿Willy el tuerto? ¿Chester Copperpot? ¿Samwise Gamyee 15 años y
Si aun no han adivinado muchá, en primer lugar que vergüenza, y en segundo lugar déjenme sacarlos de su aberrante ignorancia al contarles que me refiero a Los Goonies.
Qué buena película de verdad para haberla visto en aquellos años y edades. No me dejarán mentir, pero el que vio esta película y no quiso ser parte de las aventuras que pasan los protagonistas es que tenía el alma muerta jóvenes. Díganme que nunca quisieron ser Mikey aunque solo fuera para llevarse el beso, equivocado por cierto, de Andrea, y no se los voy a creer. Díganme que nunca quisieron utilizar las luces cegadoras de Data para atontar algún enemigo y tampoco se los voy a creer. Díganme que no se han imaginado que son Troy ajustando el espejo del, creo recordar que era un Mustang, para verle las piernas a, de nuevo, Andrea y tampoco se los voy a creer. Díganme que no han querido lanzarse por un túnel-tobogán de piedra y agua e ir a caer a un lago dentro de una cueva y al salir del agua lo primero que ven es un majestuoso barco pirata, más tuanis que el Perla Negra y tampoco se los voy a creer. Díganme que nunca han querido la habilidad de Chunk para inventar historias y menos aun se los voy a creer, o que no se han querido tirar desde el palo mayor de un barco utilizando un cuchillo para desgarrar las velas como único medio de aminorar la velocidad, o que nunca quisieron participar en una carrera de 4X4 en la playa y ganarla en
En fin, que un clásico no será, pero si que fue legendaria. Yo por lo menos la disfruté mucho en aquellos tiempos y aun hoy que de vez en cuando la dan en el cable, me entretengo viéndola. Y entre cuento y cuento, las contadas veces que me he lanzado por un tobogán a una piscina, sigo pensando que es el túnel de los Goonies. A la salud de Willy el Tuerto.
Cuéntenme ustedes alguna película de aquellos años que recuerden con esa buena sensación.




